El falso debate como medio sistemático de neurocolonización

Durante años se habló mucho de la improbabilidad de la existencia de una verdad universal, tanto, que se nos metió una idea a la cabeza de que esta de verdad no existe, y que ninguna persona sería capaz jamás de contener toda la información de un evento analizado como para considerarse un “poseedor de la verdad universal.”

Más allá de eso, la corriente posmodernista llevó a la humanidad a un estado en el que los individuos se despreocuparon por tener o no la razón, sin embargo con los años descubrimos que al final la oposición directa de las ideologías y experiencias que conforman el cuadro cultural y cognitivo de un individuo creaba una disonancia que era capaz de evocar una gran cantidad de emociones negativas enfocadas a reacciones violentas que al final afectan la psique social (https://read.2-2-0.online/2018/09/24/los-riesgos-de-una-sociedad-emocional/).

Vivimos una era de noticias falsas en la cual existe una probabilidad de reencontrar a la sociedad con la racionalidad, nuevamente, muy al estilo de la Ilustración, o bien el Renacimiento, sin embargo, mientras los humanos no aprendamos a utilizar la lógica como medio principal de análisis de los argumentos, seremos incapaces como civilización de dar dicho paso hacia una nueva Iluminación, y al contrario, caeremos una era de Neo Oscurantismo, guiados por un feed que realiza una meta.programación en nosotros a través de contenidos pensados para entretener, solamente, y manipulando por ende la meta.realidad de miles de millones de personas para exclusivo beneficio de unos cuantos.

Aprender a debatir es una herramienta vital, pues de una discusión podemos entender puntos de vista que carecemos, o dudar sobre nuestros planteamientos, con la idea de mejorarlos, pero desgraciadamente estos debates son sostenidos de manera salvaje desde la emoción, y no desde la razón. Esto conduce al uso de falacias – errores en la lógica de los cuales se ha hablado hasta el cansancion, y sin embargo no somos capaces de superarlo, y mucho menos en las redes sociales.

Al movernos desde la emoción, nuestro enfoque se torna hacia la imposición, o la colonización del pensamiento ajeno. El cerebro de reptil entra en funcionamiento para guiar la conquista del opositor disonante, el no aceptar que existe una realidad que nos resulta ajena y fuera de control (https://read.2-2-0.online/2018/09/24/el-cerebro-triunico-hiperhumano/) . Esto nos lleva a querer “ganar” una discusión a toda costa, incluso con base en mentiras, manipulación de información y demás. Pareciera que queremos conquistar a los demás, cuando lo ideal sería proponer caminos y dejar que la gente – con conocimiento y libre albedrío – pudiera tomar.

El debate es sin duda necesario, pero debe conducirse con respeto y en torno a una regla muy sencilla: no caer en falacias. El hacerlo, el atacar a otra persona o conducirse de manera sucia e incluso vulgar empobrece los argumentos dados, evitando que los interlocutores aprendan uno del otro. Cuando se debate es necesario escuchar, y no llegar a conclusiones inmediatas, sinó analizar con profundidad cada argumento para poder sacar lo mejor de cada postura para la elaboración de una nueva que resuelva conflictos.

Debatir en redes sociales se ha vuelto una práctica común, sin embargo, la polarización extrema de las ideas obliga de alguna manera a los debatientes a incurrir en una serie de errores que nos impiden el crecimiento humano, y uno de los más comunes es la visión en blanco y negro.

Seamos honestos, ¿de verdad solo una persona puede tener la razón? Por lo regular nadie la tiene, pues cuando se discute no se razona, solo se guían por las emociones con la idea de dominar, mostrando un pobre manejo interpersonal, además de obvias deficiencias de carácter que hacen pensar en inseguridad, necesidad de aprobación, y por ende falta de autoestima. La gente NECESITA saber que tiene la razón para sentirse bien (https://read.2-2-0.online/2018/11/09/comunicaciones-erradas/).

Una de las maneras más fáciles es acentuar la idea que se postula, y plantearla como la única, debatiendo contra otras de manera que ninguna – en su universo – es válida. A su parecer, solo esa persona tiene la razón y nadie más; todas las ideas ajenas a su definición se convierten en opuestos que se contraponen directamente al planteamiento del sujeto, lo cual es un grave error.

Comencemos aclarando que “la verdad” es un concepto totalmente relacionado a la subjetividad del sujeto que la argumenta: en SU universo, esa persona es poseedora de la “verdad”. La verdad” es en este caso una apreciación de un fragmento de un suceso que ocurre en la realidad, definiendo esta como la serie de sucesos que ocurren independientes a un observador (https://read.2-2-0.online/2015/08/14/sobre-la-verdad-y-la-realidad/)

Imaginémonos en casa cuando justo afuera en la calle ocurre un accidente – un choque entre dos autos. Al asomarnos, nuestra verdad (o meta.realidad) se formará a partir de la información que nuestro cerebro decida analizar, por ende se formará un criterio con un análisis subjetivo formado a partir de la mente del observador. “La verdad” es solo su versión de los hechos, y al no contar con toda la información, no podemos concluir que ocurrió en “realidad”.

Así ocurre con todos los observadores, cada quien es dueño de su verdad subjetiva, pero nadie – incluso los protagonistas del incidente – sabrán realmente lo que pasó en su totalidad, cuantimás si no nos tomamos el tiempo de entender la percepción ajena, y nos aferramos a creer que solo nosotros tenemos la verdad.

La “verdad universal” existe, pero es imposible llegar a ella si solo se observa desde un punto, y es justo el error común que mencionamos con anterioridad. El ASUMIR que solo un observador es poseedor de TODAS las verdades, es decir, una persona que apreció la realidad en su totalidad, aceptando argumentos opuestos y conciliándolos, es francamente difícil, pues la mayoría de la gente no realiza un análisis profundo de las situaciones, vaya, muchas veces ignoran su propia percepción biológica, volviendo invisible cualquier elemento fuera de sus limitados intereses. Sin embargo se puede lograr, sobre todo si se debate entre personas inteligentes y buscando alcanzar la realidad y no la imposición.

La búsqueda de un argumento desde diferentes puntos de vista nos conduce más cerca a la verdad universal, es decir, la comprensión total o profunda de los sucesos que ocurren en la realidad, más allá de la intersubjetividad. Muchas veces el conciliar argumentos nos lleva a nuevas salidas que representan un balance entre dos argumentos, en lugar de proponer grandes diferencias que acentúan el problema en lugar de resolverlo.

Asumir que un argumento opositor es inválido solo por ser contraparte es un GRAVE error. Tenemos que aprender a dialogar con el abogado del diablo – expresión cuyo origen se remonta al Vaticano, donde antes de canonizar a un Santo, se asigna dicha responsabilidad a un sacerdote, encargado de buscar todas las fallas del candidato para evitar que se consuma su canonización. Esto garantiza que quien sea canonizado, sea realmente una figura ejemplar digna de admiración, reconocimiento y respeto.

En pocas palabras y resumiendo: la existencia de un argumento no invalida per se a otro. Ambos argumentos pueden coexistir dentro de una misma realidad, aunque difieran como verdades asumidas.

Para poder debatir es necesario entender que hay millones de puntos medios entre dos ideas, y que por difícil que parezca, todas las ideas pueden ser conciliadas, sobre todo cuando existe el afán por crecer de un debate, y no de manera primitiva pretender colonizar otras mentes solo para que no generen disonancia en nuestra propia meta.realidad.

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