Metaprogramación digital viral

Prestamos muy poca atención a lo que compartimos en redes sociales sin darnos cuentas que estas determinan la meta.realidad de otras personas.

Inicialmente, las redes sociales solían entenderse como un medio de entretenimiento informal a través del cual millones de personas se enteran e informan de los acontecimientos que les interesan. Conforme a los años, estas se han convertido también en auténticas arenas de combate, en donde ejércitos de personas literalmente atacan a otros ejércitos de personas, generando disgusto en el uso de las mismas y alimento para el morboso, pues el pleito siempre atrae.

Es importante tomar en cuenta también a los bots, temibles escuadrones de propagación digital de información falsa y tendenciosa de origen, es decir, los famosos generadores de fake news y las legiones que se encargan de interacción falsa para darle veracidad a las mismas. No nos olvidemos de las empresas comerciales que generar contenido único para que los usuarios puedan compartir, por ejemplo, experiencias que no han vivido, o aumentar las recomendaciones de un negocio que esté emprendiendo.

Nunca terminaríamos por enumerar la serie de factores que construyen digitalmente una alteración de los hechos que dan forma al mundo, o en muchas ocasiones, hechos inexistentes, es decir, las redes sociales son una hiperrealidad intersubjetiva que se extiende hacia todo el mundo.

Sabemos que el formato acostumbrado en las redes sociales se presta para hacer una evaluación superficial basada en el encabezado de las notas1, lo cual hace fácil leer un mensaje resonante (meme, nota, comentario, etc.) y compartirlo en el muro, y sin duda, esto se torna en un peligroso juego de percepciones y de degradación memética.

Además, cuando parte de un mensaje resuena con nosotros, inmediatamente tomamos el resto como una absoluta realidad, lo compartimos, y tal vez sin saberlo estamos promoviendo incorrectamente una idea o concepto errónea, falsa o tendenciosa. En este concepto se basa mucha de la publicidad memética, en donde se promueve una idea global firmada por alguna marca, proveedor o partido político, logrando que las personas que resuenan con la idea compartan el mensaje, y por ende, la marca per se.

De aquí parten dos puntos. El primero se refiere a la constitución de una personalidad ideológica basada en hiperrealidades (el cual no es tema para este ensayo), y la generación de basura digital e ideológica provocada como resultado de este fenómeno.

Este ruido digital entorpece el proceso de pensamiento de las personas, ya que al resonar inmediatamente se libera oxitocina como resultado de “haber tenido la razón” (aunque no sea así), provocando que la persona incluso esté dispuesta a pelear por defender el concepto promovido con tal de seguir generando este adictivo químico.

…con tal de seguir “teniendo la razón”, las personas defienden una hiperrealidad que resonó en algún momento con la lógica, provocando serios problemas emocionales que parten desde la ira y la frustración hasta incluso la posibilidad de amedrentar a alguien.

Sin duda es interesante notar que al asumir defensa de algún argumento de un mensaje, el resto de los argumentos incluídos invariablemente son validados por quien los promueve, asumiéndolos reales. A esto quizá podríamos llamarle “encapsulamiento argumentativo”, y constituye otra forma de engañar y/o controlar los pensamientos de las personas, basicamente una variante de una falacia lógica ad verecundiam, pero a nivel neurológico.

Ahora, todo este es factible gracias a que los lectores son más emocionales que racionales. Vaya, sabemos que la emocionalidad es parte inherente de la experiencia y aprendizaje humano, sin embargo no es posible que en pleno siglo 21 sigamos dando más peso a las emociones que a la razón. Podríamos detener la propagación de hiperrealidades mucho más rápido si no estuviéramos sujetos a esta adicción a la oxytocina.

Esto constituye un aspecto sumamente primitivo, ya que estamos buscando una recompensa biológica que supera el uso de la razón y un buen criterio. El replicar un mensaje solo por hacer enojar a otros, por sentirse moral o intelectualmente superiores es sin duda placentero, pero representa un grave problema, pues promueve la construcción de hiperrrealidades que permiten el movimiento de masas enteras.

Pensemos en Göbbels por un segundo, quien afirmaba que una mentira repetida mil veces terminaría por convertirse en realidad, y es justo la razón por la cual se repite el mismo comercial del mismo fabricante durante el mismo horario; muchos publicistas de la vieja escuela siguen pensando en el número 21 como mágico: el número de veces que una persona tiene que ver su marca para terminar aceptándola como una realidad emocional.

Cada vez que compartimos un meme estamos colaborando con la extensión de una hiperrealidad ajena, y promoviendo que la metarealidad de quienes nos leen se vea deformada por un mensaje degradado y en la mayoría de las ocasiones, mal intencionado. La confianza que otros depositan en nuestro criterio influye notoriamente en la manera como se percibe el mensaje, pues hay un vínculo emocional con la persona.

Por ejemplo, si la persona A tiene una mala impresión de la persona B, cada cosa que B publique será rechazada por A, a menos que de verdad resuene el mensaje. Si por el contrario, la persona A siente gran empatía por B, lo que este publique será tomado como una realidad por A.

Y si bien la creación de una metarealidad es responsabilidad de cada quien, también es responsabilidad nuestra asegurarnos que la información que publicamos sea veraz y no contribuya solamente como ruido digital.

A final de cuentas, es mucho mejor escribir, expresar una opinión propia, aunque en el fondo no lo sea y solo se trate de una interpretación parcial de la misma, pero al menos al ser escrita por nosotros mismos, nos apropiamos, y le damos foco solamente a los aspectos que nos interesa replicar, evitando hacerle el favor a alguien de introducir una idea en otros, montada a través de un concepto inicial bien argumentado.

1https://read.2-2-0.online/2019/01/11/redes-sociales-y-la-degradacion-de-la-realidad/

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *